La ciudad de San Javier vivió una noche de tensión y violencia desmedida luego de que un grupo de marginales infiltrados en una manifestación desatara disturbios, destrozos y enfrentamientos contra la Policía de Misiones. El saldo: 13 detenidos, un móvil policial incendiado y serios daños en el Comando local.
El reclamo, convocado para pedir justicia por Lucas Márquez, el joven de 17 años que falleció tras accidentarse en una persecución policial, comenzó en la tarde del miércoles con un grupo de vecinos autoconvocados. Pero con el correr de las horas, el pedido genuino fue desplazado por actos de violencia protagonizados por individuos que nada tenían que ver con la familia de la víctima.
Testigos aseguraron que los manifestantes arrojaron piedras y distintos objetos contra el edificio policial, rompieron vidrios, dañaron patrulleros y hasta intentaron ingresar por la fuerza a la dependencia. “Fue un descontrol total, había gente que claramente no estaba allí por justicia, sino para hacer daño. Eran marginales buscando lío”, relató un vecino de la zona.
La situación se agravó cuando grupos de jóvenes protagonizaron peleas entre sí, se registraron robos en las inmediaciones y finalmente se prendió fuego un vehículo de la fuerza provincial. “Estuvieron hasta la madrugada provocando destrozos. Parecía una guerra en la puerta del comando”, graficó otro testigo.
En paralelo, la familia de Lucas Márquez aclaró que no tuvo relación con los disturbios y que se retiró antes de que se desatara la violencia. “Nosotros jamás quisimos que eso pase. Mientras estuvimos presentes, fue todo pacífico. Lo que ocurrió después fue ajeno a nosotros”, remarcaron.
Pese a estos dichos, lo cierto es que los violentos aprovecharon el contexto para atacar a la Policía y sembrar miedo en la comunidad. Hoy, las dependencias de la Unidad Regional VI permanecen en alerta y con fuerte custodia para evitar que los marginales vuelvan a sembrar caos en San Javier.














