Garupá. La Corte está completa
Reina y Rey. Princesas y Príncipes. Una Embajadora. En Ñu Porá hubo revelaciones. Los jóvenes quieren participar eficazmente en la representación, pero casi No se aprovecha su potencial.
Por Alcides Cruz
Noche húmeda, ligeramente calurosa. El evento programado para la Costanera María Auxiliadora se trasladó por si la lluvia a la catacumba de chapa del Polideportivo Ñú Porá. Allí todo es reverberancia ingobernable. Mil chicos gritando pueden escucharse hasta la luna.
En las afueras un buen dispositivo de seguridad en las semi penumbrosas calles circundantes. Adentro los trapos de las hinchadas colegiales, pitos y bubuselas, chanchas y tamboriles.
En el escenario el inoxidable animador oficial Ismael Argüello con dos nóveles colaboradores insistentes en pedir aplausos a la concurrencia. ¡Debe ser una fiesta! Los jóvenes hacen la suya sin impulsores ni mediadores de la alegría. En las tribunas y en los costados de la cancha los familiares succionan interminables tererés.
Todo retumba. Los cabezales de luces giratorias marean sin ton ni son. No hay iluminador y en los números donde se necesita enfocar un protagónico, da lo mismo el revoltijo multicolor para boliche como para desfile. El clásico “¡asinomaéh!” garupaense encuentra otro ejemplo.
Al fondo los súper panchos, las hamburguesas y las papas fritas siempre consistentes con llenar la panza de grasas amigas del colesterol.
Los números artísticos preparados por las escuelas secundarias este año tuvieron poca o casi nula preparación. O mucha improvisación. No se puede negar que “los chicos” - como decían los animadores - le pusieron garra pero se notaron las falencias.
Algunos registraron la infausta noticia de un alumno del industrial del Posadas que tomó una drástica determinación con su vida. Hubo mensajes para que los jovencitos fortalezcan su auto estima. Oportunos por cierto. El tema de “La noche de los lápices” fue acierto como memoria activa, pero pasó sin pena ni gloria.
Conmovedora la perfomance de Thiago porque transmitió la idea de superación de la adversidad.
Lo que en particular aborrezco, es el dancing “brasuco” propio de los gimnasios de alta transpiración y cero inspiración. El cerebro gotea. Una teoría de conjunto que consiste en estremecer las nalgas con frenesí.
Claudicación cultural, sin dudas. ¡Zapallo!
Dentro del folclore sobresalió un chamamé, desilusionó una chacarera doble y salvó las papas un chotis. Los misioneros son buenos bailarines de música del NOA cuando se preparan por largo tiempo. Sino mejor olvidarse.
Las candidatas y candidatos pasaron ante un jurado variopinto, en el cual se destacó la siempre sonriente a la Primera Princesa de la Fiesta de la Sandía. Desplegaba una sonrisa dulce como una tajada de sandía en su rostro.
Le comenté a un colega periodista local que el evento debería organizarse mejor, acortando los tiempos que relojean los 180 minutos, atraviesan bostezos. Tal vez sería modificar a una pasada de a dos y una pre selección de semi finalistasal instante.
Basta con mirarles. Participantes lanzado/as al ruedo que circularon raudamente. En - 20 - segundos saludaron a la nada misma, a la hinchada, “sobornaron” con chocolatines, hicieron gesticulaciones sufrientes y caminaron como para patear un penal.
La culpa No es de los pibes o las pibas. No les enseñaron bien el rol ni su representación escénica. Y¡ por favor ! Los hobbies o entretenimientos! No escuché ninguna pasión por leer un libro.
Una línea para Sosa, el muchachito más canchero de la noche. Un pícaro de aquellos. No desperdiciemos a este gran actor.
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